La palabra Endodoncia (comúnmente conocida como “matar el nervio”) a menudo genera ansiedad. Si bien hace años podía ser un procedimiento incómodo, hoy en día, gracias a los avances en técnicas y anestesia, es un tratamiento totalmente indoloro que tiene un objetivo vital: salvar tu diente natural de la extracción.
En Dentalavera, entendemos el temor. Por eso, desmentimos los mitos más comunes para que sepas exactamente qué esperar.
Mito #1: La Endodoncia es un Tratamiento Doloroso
Falso. El dolor que se asocia a la endodoncia no es el del tratamiento, sino el de la infección o inflamación que lo hace necesario.
Cuando llegas a nuestra clínica con un dolor agudo, es porque la pulpa dental (el nervio) está dañada o infectada. El tratamiento de endodoncia, realizado bajo una anestesia local efectiva, precisamente elimina esa pulpa y sella el conducto, eliminando la fuente del dolor y calmando tu molestia de forma permanente. Durante el procedimiento, no sentirás nada.
Mito #2: Es Mejor Extraer el Diente
Falso. Siempre que sea posible, la mejor opción es conservar tu diente natural.
Un diente extraído debe ser reemplazado por un implante o un puente para evitar que el resto de los dientes se muevan y se produzcan problemas de mordida u óseos. La endodoncia, en cambio, permite mantener la raíz de tu diente en su sitio. Una vez restaurado con una corona, el diente tratado puede durar toda la vida. Salvar un diente es siempre la prioridad de la odontología moderna.
¿Cómo se Realiza el Tratamiento de Conducto?
El procedimiento es preciso y se realiza en unas pocas fases:
- Diagnóstico y Anestesia: Confirmamos la necesidad de la endodoncia y aplicamos anestesia local para asegurar que no sienta ninguna molestia.
- Acceso a la Pulpa: Se realiza una pequeña abertura en la corona del diente para acceder a la pulpa (el tejido blando interno) infectada.
- Limpieza y Desinfección: Utilizamos instrumentos de alta precisión para limpiar a fondo los conductos radiculares, eliminando todo el tejido dañado y desinfectando la zona.
- Sellado (Obturación): Una vez limpios, los conductos se rellenan con un material de sellado biocompatible para evitar futuras infecciones.
- Restauración Final: Tras el tratamiento, el diente se restaura con una obturación o, en la mayoría de los casos, con una corona para devolverle su forma, fuerza y función.
Si experimentas sensibilidad prolongada al frío o al calor, dolor al masticar, o hinchazón en la encía, puede que necesites una endodoncia. No esperes a que el dolor sea insoportable. Pide cita en Dentalavera y permite que nuestros especialistas evalúen tu caso y salven tu sonrisa de forma cómoda y eficaz.
